Si habéis leído lo suficiente de este blog, habréis podido comprobar que suelo hablar bastante bien de esta experiencia y del país que ahora mismo me acoge, pero eso no quiere decir que todo esto no tenga puntos negativos. La razón es que siempre trato de quedarme con los positivo de todo lo que hago, ya que no creo que merezca la pena centrarse en la parte negativa, que siempre la hay, todo sea dicho.

Creo que de todo lo malo que podría contar, hay cuatro puntos que destacan por encima del resto:

El clima.

Es bastante peor del que nos solemos encontrar en España, sobre todo si vienes del sur, como es mi caso. Ya no es tanto la temperatura, ya que en distintas partes de España es muy similar a la que hay aquí, ni tampoco por los días de lluvia, ya que de nuevo, en muchos puntos de la península llueve más que aquí. La diferencia radica en las horas de luz y en la cantidad de días grises que se tienen al año. Es bastante frustrante levantarte para ir a trabajar de noche y salir del trabajo también de noche (ahora mismo por ejemplo, a las 4:30 de la tarde ya está anocheciendo). Además, las pocas horas de luz que puedas ver los días que no vayas a trabajar, te encontrarás con casi total seguridad que el cielo es de un color gris plomizo que no invita a salir de paseo. Aunque todo esto parezca una tontería, hay mucha gente a la cual le afecta mucho y llegan incluso a caer de depresiones. Así que no desesperéis, aceptar el clima tal y como es (no vais a poder cambiarlo) y los días soleados, que aunque no sean muchos, haberlos haylos, disfrutarlos saliendo de paseo por mucho frío que haga.

El carácter de la gente. 

Como siempre he dicho, Alemania es un país de variedades, aquí se puede encontrar de todo, por lo que las generalizaciones no son buenas ni acertadas siempre, pero por norma general, el carácter de los alemanes es ciertamente muy diferente del español. Son más distantes, mas fríos, más respetuosos, más independientes y muchas veces, bastante más antipáticos que los españoles por término medio. Eso no quiere decir que sean mi mejores ni peores que nosotros, son simplemente diferentes, y hay que acostumbrarse a estas diferencias y a vivir con ellas, aunque la verdad es que resulta complicado muchas veces entender su forma de proceder y aun más complicado compartirla. Mucha gente opina que esta “frialdad” está relacionada con el punto anterior, el clima, opinión que comparto.

Las normas. 

Alemania es un país que está plagado de normas, las tienen para casi todo, lo cual conlleva varias consecuencias. La primera, que al tener todo tan delimitado y marcado, no suelen encontrarse cómodos en situaciones “fuera de estas normas”, dando lugar al apelativo tan conocido por los españoles de “cabeza cuadrada”. Por otro lado, ellos mismos son conscientes de dicha rigidez y de los sacrificios que muchas veces implica, por lo que no son en absoluto tolerantes con las personas que no siguen dichas reglas (atención querido español que a veces las suele ignorar, en cuyo grupo me incluyo). Dicho esto, el remedio a este problema es obvio, sigue las normas. No vas a poder cambiarlas, así que no te queda más remedio que adaptarte y respetar esta forma de actuar, aunque a veces sea tremendamente difícil.

La comida.

No nos engañemos, aquí la comida es muy mala, nada de dieta mediterránea. Si quieres comer bien, como comías en casa de tu madre o de tu abuela, tendrás que cocinarte tu mismo, no esperes que en la cantina (comedor) de tu empresa te pongan los típicos platos que puedes encontrar en España, ni tan siquiera otros diferentes pero que te hagan el apaño. Así que si quieres comer comida española pero sin tener que hacértela, tienes dos opciones, o irte a casa de algún conocido español que esté dispuesto a cocinar para ti, o bien buscar algún restaurante español (prepara la cartera).

Alemania no es el País de las Maravillas, pero si sabemos aceptar estos puntos negativos, convivir con ellos, sortearlos a veces o incluso llegar a aprovecharlos en nuestro beneficio, seremos mucho más felices y nos permitirá disfrutar mucho más de todo lo positivo que este lugar puede llegar a darnos, que no es poco.


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2 respuestas a “Lo negativo”

  1. Sol dice:

    Vaya, es obligatorio poner un Comentario! hahaha
    Me encanta tu página. Y la recomiendo.
    Espero que puedas algún día hacer una versión impresa. Ya solo por ojear. Y podría estar actualizada anualmente o por dos años. (ejem, me ofrezco a ser miembro de
    tu equipo)
    Ya te digo, haber encontrado esto…me ha quitado muchas dudas que tenía.
    Llevo un año en Alemania, y la verdad, como la seda. Todo super bien. Estoy enamorada de este país. Simplemente “casi” perfecto.
    Gracias por compartir tus consejos y guías!
    Sol

    • Rafael Sánchez Costa dice:

      Gracias Sol 🙂
      De momento mi equipo está integrado por… yo mismo y nadie más 😉
      Me alegro que te guste el blog y Alemania en general. Yo también me encuentro muy agusto aquí. Hay que ser agradecidos con lo que la vida nos ofrece en cada momento.

      ¡Un saludo!

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